
AIDA Y VUELTA

Aída: Luces, cámara y Camén…
Aída y vuelta' aborda el rodaje de un capítulo de la serie con tramas que transcurren tanto dentro de la ficción, con los personajes de 'Aída', como fuera de ella con los propios actores y sus relaciones, que dan pie a reflexionar sobre temas como los límites del humor, el trabajo del cómico o la fama.
Es mucho más que un simple regreso: es una auténtica carta de amor a los fans de la serie y, al mismo tiempo, una puerta de entrada perfecta para quienes nunca fueron especialmente seguidores. La película no solo apela a la nostalgia, sino que se atreve a contar cómo se rueda un capítulo de Aída, jugando con el metacine y planteando qué habría pasado si la serie hubiera continuado.
La dirección de Paco León es uno de los grandes aciertos. Se nota el cariño, pero también la inteligencia con la que maneja el equilibrio entre homenaje y reinvención. Nada se siente perezoso ni excesivamente complaciente: hay riesgo, hay mirada autoral y ganas reales de contar algo más.
Mención especial merece Carmen Machi, soberbia interpretándose a sí misma. Su trabajo aporta una capa extra de lectura, mezclando realidad y ficción con una naturalidad impresionante. Ese juego constante entre los personajes de la serie y los actores que los interpretan es uno de los elementos más brillantes de la película, y funciona tanto a nivel narrativo como emocional.
Personajes como el interpretado por Miren Ibarguren destacan especialmente, llevando el humor hasta sus propios límites. Su papel no solo provoca carcajadas, sino que también se atreve a denunciar abusos y situaciones incómodas, demostrando que el humor puede ser una herramienta potente para señalar realidades incómodas sin perder su esencia.
En conjunto, Aída y vuelta es un ejercicio de amor, memoria y valentía creativa. Divierte, emociona y reflexiona, confirmando que Aída no solo fue una serie icónica, sino un fenómeno cultural que todavía tiene mucho que decir.
